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Laura Codruța Kövesi, portrait

Hoy concluye el mandato de Laura Codruța Kövesi al frente de la Fiscalía Europea (EPPO). Una institución que parecía una utopía burocrática se convirtió, bajo su dirección, en una protección real contra el fraude con fondos europeos. Desde su enfrentamiento con sistemas políticos hostiles hasta las investigaciones que sacaron a la luz miles de millones de euros defraudados, su trayectoria habla de tenacidad, profesionalidad y de una mujer rumana que logró ganarse el respeto de toda una Unión.

(Redacción: Rumanía y Unión Europea / Justicia y Geopolítica)


Hay momentos en una carrera profesional que trascienden el éxito individual y pasan a formar parte de la historia institucional. Hoy es uno de ellos. Laura Codruța Kövesi termina su mandato como primera fiscal jefa europea. Cuando fue nombrada en 2019, pocos creían que un organismo destinado a investigar los delitos contra el presupuesto de la Unión Europea llegaría a superar la fase de proyecto sobre el papel. Menos aún imaginaban que una antigua responsable de la Dirección Nacional Anticorrupción de Rumanía (DNA), presionada y destituida por el poder político de Bucarest, pudiera desenvolverse en las turbulentas aguas de la burocracia de Bruselas.

Al cerrar esta etapa, su trayectoria merece respeto y reconocimiento.

Construir una institución desde cero

Asumir la dirección de una fiscalía que todavía no existía era una misión que exigía una visión clara. Kövesi no fue solo fiscal: fue también una auténtica arquitecta institucional. Tuvo que crear una estructura compleja desde sus cimientos y coordinar a fiscales de los 22 Estados miembros participantes, cada uno con su propio sistema jurídico. También tuvo que contratar personal, establecer procedimientos y negociar con gobiernos recelosos de una nueva institución con competencias para investigar a sus cargos públicos.

Hubo grandes obstáculos, bloqueos políticos e intentos de debilitar el proyecto, pero ninguno consiguió detenerla. Con determinación y perseverancia, contribuyó a convertir una idea en una institución operativa destinada a proteger los intereses financieros de los ciudadanos europeos.

El prestigio de Rumanía, también gracias a su trabajo

Para Rumanía, el mandato de Kövesi en la EPPO tiene un significado especial. Durante años, la imagen del país quedó dañada por escándalos de corrupción y enfrentamientos políticos en los que la justicia estuvo siempre en el centro de la tormenta. Su destitución al frente de la DNA, tras un conflicto abierto con los responsables políticos de entonces, podría haber parecido una condena al olvido.

Sin embargo, Europa reconoció lo que el sistema nacional había intentado debilitar: una profesional íntegra e incorruptible. Su nombramiento en Bruselas y el trabajo posterior dieron a Rumanía un prestigio internacional que ningún discurso político habría podido comprar. Demostró que el país no solo recibe fondos europeos, sino que también aporta talento y personas capaces de dirigir instituciones al más alto nivel. El respeto que se ganó en las capitales europeas también se reflejó en su país de origen.

Un balance de hechos, no de promesas

La EPPO dejó de ser una idea sobre el papel y se convirtió en una institución operativa. Bajo su dirección se abrieron miles de investigaciones, se persiguieron redes de fraude transfronterizo y se recuperaron cantidades importantes. Desde el fraude del IVA hasta el uso indebido de fondos destinados a la agricultura y las infraestructuras, la Fiscalía Europea envió un mensaje claro: el dinero público de la Unión está siendo protegido activamente.

Contribuyó a crear una cultura de cooperación entre los Estados participantes, donde algunas autoridades locales habían pasado por alto irregularidades durante años. No fue una tarea sencilla y las críticas no faltaron, pero los resultados hablaron por sí mismos.

Conclusión

Laura Codruța Kövesi deja una institución sólida, un modelo de buenas prácticas y un referente de integridad. Su mandato no fue cómodo, sino una lucha constante en la que cada avance tuvo que conquistarse. Deja la dirección de la EPPO con la dignidad de quien no renunció a sus principios.

Para Rumanía, demostró que la excelencia puede abrirse camino, por mucho que un sistema intente enterrarla. Para la Unión Europea, fue la fiscal que hacía falta para demostrar que la justicia no tiene fronteras. Gracias, señora fiscal jefa europea. Su legado seguirá siendo un referente para el futuro de una Europa unida.

Scales of justice beside European Union documents and a euro coin

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