The Weekend Magazine

by Tomeci Press Publications

Timeline of Brain Activity after death; Consciousness Full; Heart Stops; Brain Activity Decreases; Flatline minutes; Brain Death; extreme fatigue reported due in near-death experiences

Una pregunta tan antigua como el mundo ha provocado un intenso debate en una red social. Algunos sostienen que las funciones cerebrales se detienen gradualmente y que la conciencia se desvanece como en un sueño profundo. Otros hablan de un “campo de conciencia cuántica” del que el alma se liberaría. Los críticos señalan que estas afirmaciones no pueden verificarse científicamente y siguen siendo especulaciones.

La pregunta «¿Qué siente una persona en el momento de la muerte?» siempre ha sido una de las más inquietantes. Esta vez volvió a ocupar el centro de la atención a raíz de un debate en una red social, donde los usuarios intentaron responder desde la neurociencia, la religión y las experiencias personales.

¿Qué ocurre con el cerebro en los últimos momentos?

La mayoría de los comentaristas con orientación científica destacaron un punto esencial: la muerte no es un acontecimiento instantáneo, sino un proceso. Las funciones cerebrales no se detienen todas al mismo tiempo, sino gradualmente, a lo largo de segundos o minutos. Un usuario explicó que «la muerte se define como el cese de la actividad cerebral», pero que ese cese no es instantáneo. En los últimos momentos, la sensación dominante sería una de fatiga extrema, similar a quedarse dormido.

Otro participante contó una experiencia personal estremecedora: sufrió peritonitis, sepsis, una obstrucción intestinal y necrosis intestinal y estuvo al borde de la muerte. «No sentí pánico y mi vida no pasó ante mis ojos. Simplemente estaba extremadamente cansado. Como si hubiera bebido, pero mucho peor. Si hubiera muerto, no habría sabido nada. Es como entrar en un sueño profundo, sin la sensación de fatiga extrema».

La teoría de la «conciencia cuántica»: ¿se libera el alma?

Frente a las explicaciones neurobiológicas, uno de los participantes defendió una visión espiritualista. Según él, en el momento de la muerte, el «alma» o la «conciencia cuántica» se separa del cuerpo físico y pasa a un «campo de conciencia cuántica». Hizo referencia a las teorías del físico Roger Penrose sobre los microtúbulos como interfaz entre el cerebro y ese campo, y las relacionó con las experiencias extracorporales (OBE), las experiencias cercanas a la muerte (NDE), los sueños precognitivos y la visión remota. Según su opinión, la conciencia no depende del cuerpo y continúa existiendo después de la muerte.

Las críticas: «palabrería pseudocientífica»

La teoría fue recibida con escepticismo por otros usuarios. Un comentarista respondió con dureza: «¿Conciencia cuántica…? ¿Qué es y qué pruebas tienes de que existe?». Señaló que la idea es inverificable y, por tanto, no puede considerarse ciencia, sino como mucho una especulación.

Otro usuario añadió: «Quien se tome en serio el término “conciencia cuántica” debería preguntarse por qué. Utilizar un lenguaje que suena científico no es lo mismo que hacer ciencia verificable».

Otro se limitó a decir: «Zielen zijn een uitvinding van religie en vast verbonden aan een levende toestand… geen leven betekent ook geen ziel.» («Las almas son una invención de la religión y están vinculadas al estado de estar vivo… sin vida no hay alma»).

Conclusión de la comunidad: nadie lo sabe con certeza

A pesar de las opiniones divergentes, surgió un consenso: nadie puede saber con certeza qué siente una persona en el momento de la muerte. La ciencia puede describir los procesos fisiológicos, pero no puede responder si existe una experiencia subjetiva después de que el cerebro deja de funcionar. Las afirmaciones sobre la «conciencia cuántica» siguen, por ahora, fuera del ámbito científicamente verificable.

Un usuario lo resumió perfectamente: «Dit kan niet bewezen worden… misschien gaat ons bewustzijn wel over in een goudvis, of in een mier… of in helemaal niets! Niemand weet hier iets over!» («Esto no puede demostrarse… quizá nuestra conciencia pase a un pez dorado, a una hormiga… ¡o a la nada! ¡Nadie sabe nada de esto!»).

Conclusión

El debate sobre lo que siente una persona moribunda sigue siendo una de las cuestiones más profundas y difíciles de resolver. La ciencia indica que las funciones cerebrales se detienen gradualmente, mientras que los relatos de personas que han estado al borde de la muerte sugieren una sensación de fatiga extrema, más que de pánico o dolor. Más allá de estos datos, cualquier afirmación sobre una «conciencia cuántica» o sobre el alma sigue siendo una cuestión de creencia, no de ciencia establecida. Hasta que alguien pueda explicar qué hay más allá, el misterio permanecerá.

(Redacción: Global / Ciencia & Filosofía)

Nurse monitoring a resting patient beside hospital equipment and a translucent human silhouette

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